Lampião: Mito y Realidad del Cangaço

Lampião, la figura emblemática del cangaço, suele ser retratado como un guerrero visionario, intrépido y astuto, pero esta imagen heroica ha sido cuestionada por los historiadores contemporáneos.

Virgulino Ferreira da Silva, el hombre detrás del mito, no solo orquestó robos y secuestros, sino que cultivó un escenario de violencia extrema, donde los asesinatos se consideraban rituales y la tortura servía como forma de intimidación.

Com seu bando de cangaceiros, Lampião aterrorizou o sertão nas décadas de 1920 e 1930
Con su banda de cangaceiros, Lampião aterrorizó el sertão en las décadas de 1920 y 1930.

La narrativa que antes exaltaba al cangaceiro como un justiciero romántico se desdobla en un análisis más oscuro que revela su alianza con las élites locales y su conducta brutal, que en muchos aspectos se asemeja a la de los narcotraficantes contemporáneos.

La complejidad de la figura de Lampião y del cangaço nos invita a reflexionar críticamente sobre las desigualdades sociales y políticas del Brasil rural de principios del siglo XX.

Historiadores como Frederico Pernambucano de Mello y Élise Grunspan-Jasmin cuestionan la visión simplista del cangaceiro como héroe. Presentan a un líder que supo navegar hábilmente por las estructuras de poder, explotando la opresión y la violencia como estrategias de supervivencia y ascenso social.

Esta dualidad en la representación de Lampião nos lleva a reexaminar no solo su figura, sino también las condiciones que permitieron que surgiera y se perpetuara el fenómeno del cangaço.

História de Lampião em Serra Talhada PE
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Historia y biografía de Lampião dividida en temas.

  1. Lampião: ¿guerrero visionario o criminal cruel?
  2. Lampião y Cangaço: el auge del secuestro y la extorsión en el Sertão
  3. El libro Lampião VP.
  4. Lampião: el mercader del cangaço y sus contradicciones
  5. La saga de Lampião: la historia del cangaço y sus contradicciones.
  6. Trucos de cangaço: estrategias y técnicas para burlar al enemigo.
  7. El sorprendente encuentro: Padre Cícero y Lampião en Juazeiro do Norte.
  8. Bonnie y Clyde del sertão.

1. Lampião: un guerrero visionario o un criminal cruel.

Un guerrero visionario, intrépido e inteligente. Nadie cuestiona las virtudes de Lampião. Sin embargo, los investigadores cuestionan el papel histórico real de Virgulino Ferreira.

Los cangaceiros hacían del asesinato un macabro ritual. El largo puñal, de hasta 80 centímetros, se clavaba en la base de la clavícula de la víctima, conocida como «jabonera».

La hoja puntiaguda cortaba la carne, seccionaba las arterias, perforaba el pulmón y atravesaba el corazón, y al retirarla producía una espectacular salpicadura de sangre. Era un policía o un chivato menos en la caatinga, y una víctima más en las cuentas del cangaço.

Cuando no mataban, se empeñaban en herir, mutilar y dejar cicatrices visibles para que las marcas de su violencia sirvieran de ejemplo. Trazaban profundas heridas en forma de cruz en la frente de los hombres con cuchillos y desfiguraban el rostro de las mujeres con hierros candentes para marcar el ganado.

Exactamente 70 años después de la muerte del principal líder del cangaço, Virgulino Ferreira da Silva, también conocido como Lampião, el aura de heroísmo que durante algún tiempo se atribuyó a los cangaceiros está dando paso a una interpretación menos idealizada del fenómeno.

Una serie de libros, tesis y disertaciones académicas lanzadas en los últimos años sostienen que no tiene sentido cultivar el mito de un Lampião idealista o revolucionario primitivo que se rebeló contra la opresión del latifundio y la injusticia del interior nordestino.

Virgulino no era un justiciero romántico, un Robin Hood de la caatinga, sino un criminal cruel y sanguinario, aliado de coroneles y latifundistas.

Historiadores, antropólogos y científicos sociales contemporáneos han llegado a la conclusión nada cómoda de que, en el Brasil rural de la primera mitad del siglo XX, la acción de bandas como la de Lampião desempeñaba un papel equivalente al de los narcotraficantes que hoy secuestran, matan y corrompen en las grandes metrópolis del país.

2. Lampião y los cangaceiros: la aparición del secuestro y la extorsión en el Sertão.

  • Introducción del secuestro: los cangaceiros llevaron a cabo secuestros a gran escala en Brasil, tomando rehenes a cambio de dinero para financiar nuevos delitos. Si no recibían el rescate, torturaban y mataban a las víctimas. La extorsión era otra fuente de ingresos, mediante cartas en las que exigían sumas astronómicas a cambio de no invadir las ciudades e incendiar las casas.
  • Violencia y corrupción: despiadados, dejaron una huella de violencia y corrompieron a oficiales militares y autoridades civiles. Con un arsenal de armas siempre más moderno que el de las tropas que los combatían, la violencia de los cangaceiros reflejaba la desigualdad del Brasil rural de la primera mitad del siglo XX.
  • Comparación con los narcotraficantes: la antropóloga Luitgarde Oliveira Cavalcanti Barros compara los métodos de los cangaceiros con los de los narcotraficantes actuales y señala que tanto en el sertão como en las favelas, la población honrada vive bajo el terror impuesto por los bandidos.
  • Ascenso social: unirse al cangaço era una forma de ascenso social para los jóvenes de la caatinga, ya que les ofrecía la posibilidad de llevar una vida llena de aventuras y dinero rápido. El cangaço, que tuvo precursores ya en el siglo XVIII, encontró en Virgulino Ferreira da Silva, también conocido como Lampião, a su máximo dirigente entre 1920 y 1938.
  • Origen del cangaço: el origen del cangaço se remonta a las bandas armadas que operaban en el interior violento del nordeste. Lampião se destacó por sus tácticas estratégicas y por cultivar una vasta red de cómplices, lo que garantizó la longevidad de su carrera y el dominio en varios estados del nordeste.

Controversias sobre Lampião: persisten las divergencias sobre la figura de Lampião. ¿Era un demonio o un héroe?

Investigadores y ex cangaçeros presentan visiones contrapuestas y las narraciones en torno a su figura se entrecruzan con la historia del cangaço, por lo que es difícil separar al hombre de la leyenda. Esta multiplicidad de visiones y versiones es lo que contribuye a su condición de mito.

3. El libro Lampião VP

El libro Lampião VP, recientemente lanzado en Francia por Jack de Witte, promete reavivar el debate sobre la figura de Lampião. El «Rey del Cangaço» se compara con el narcotraficante carioca Marcinho VP, protagonista del libro-reportaje Abusado, de Caco Barcelos.

De Witte sostiene que la violencia de las favelas y el cangaço tienen causas similares, como la pobreza, la injusticia social y la corrupción policial y política.

Sin embargo, la historiadora Jayme Pinsky, de la Unicamp, advierte de que esta comparación puede conducir al anacronismo, es decir, al análisis de periodos históricos diferentes a partir de conceptos contemporáneos, lo que distorsiona la comprensión de los hechos.

El concepto de «bandido social», formulado por el historiador inglés Eric Hobsbawm en su libro Bandidos (1975), se ha aplicado a menudo a Lampião, comparándolo con figuras como Robin Hood y Jesse James, que, según Hobsbawm, actuaban como defensores de los oprimidos en sociedades agrarias en transición al capitalismo.

  • La imagen de Lampião como revolucionario empezó a tomar forma en 1935, cuando la Alianza de Liberación Nacional lo citó como inspiración política.
  • En 1963, Rui Facó justificó la violencia del cangaço como respuesta a la opresión social en el clásico Cangaceiros e Fanáticos, opinión que en la época compartían figuras como el diputado Francisco Julião, que consideraba a Lampião un luchador contra el latifundio.

Sin embargo, estudiosos como Élise Grunspan-Jasmin y Frederico Pernambucano de Mello refutan esta visión romántica.

  • Para Mello, Lampião no buscaba la justicia social, sino el beneficio personal.
  • También hace hincapié en la relación entre cangaceiros y coroneles, que, lejos de ser rivales, a menudo colaboraban entre sí. Poderosos coroneles, como Petronilo de Alcântara Reis y Eronildes de Carvalho (futuro gobernador de Alagoas), proporcionaban armas y protección a Lampião, mientras que este ofrecía a cambio servicios de milicia.

Esta complejidad histórica revela que, lejos de ser solo un defensor de los pobres, Lampião se movió hábilmente por el panorama político y social de su época, manteniendo alianzas con las élites conservadoras.

4. Lampião: el mercader del Cangaço y sus contradicciones

  • Refutando la idea de venganza: el historiador Frederico Pernambucano de Mello refutó la idea de que Lampião era un vengador. Señala que, en casi dos décadas de cangaço, Lampião no se molestó en vengar directamente la muerte de su padre, supuestamente causada por Lucena y Saturnino.
  • Gestos de paz: Mello relata que Miguel Feitosa, conocido como Medalha y uno de los hombres de confianza de Lampião, mencionó que Saturnino envió un uniforme y un corte de tela como gesto de paz, gesto que Lampião aceptó. Cuando un aliado propuso matar a Lucena, Lampião replicó que esas cuestiones eran cosa del pasado.
  • Escudos éticos: Mello sostiene que el discurso de la venganza personal y los actos de caridad se utilizaban como «escudos éticos» para justificar los actos de bandolerismo, otorgándoles una apariencia de legitimidad.
  • Sentido de pertenencia: la vida en el cangaço, aunque ardua, creaba un sentimiento de pertenencia y orgullo entre los bandidos, lo que les dificultaba abandonar los grupos. Esto también se reflejaba en la forma de vestir de los cangaceiros, que adoptaban trajes extravagantes con bordados y accesorios que se convertían en símbolos de estatus.
  • Conciencia de imagen: Lampião era extremadamente consciente de su imagen pública y la utilizaba como herramienta de autopromoción, para lo que cuidaba su aspecto y aparecía con frecuencia en los medios de comunicación, incluyendo fotos y filmaciones.
  • Comparación con los narcotraficantes: Esta preocupación por la imagen es comparable a la ostentación visual de los narcotraficantes actuales, como sugiere la antropóloga Luitgarde Barros, que observa similitudes en el uso de símbolos de poder, como capuchas y tatuajes de calaveras.
  • Paralelismos con la violencia policial: la violencia policial que oprimía a los cangaceiros también se encuentra en el trato brutal al que se enfrentan hoy las favelas dominadas por el narcotráfico. Los «volantes», tropas policiales encargadas de dar caza a los cangaceiros, actuaban con la misma truculencia que los bandidos, lo que a menudo confundía a ambos grupos, que vestían ropas similares y, en algunos casos, cambiaban de bando.
  • El final de Lampião: el violento destino de muchos criminales fue el final de Virgulino Ferreira, o Lampião. En 1938, fue traicionado por Pedro de Cândida, uno de sus compinches, que fue torturado por la policía hasta que reveló el escondite de la banda en Grota do Angico, en Sergipe.
  • Muerte y legado: tras una rápida batalla de 15 minutos, Lampião, Maria Bonita y otros nueve cangaceiros fueron asesinados y sus cuerpos decapitados por las fuerzas del teniente José Bezerra. Las cabezas de Lampião y Maria Bonita fueron exhibidas como trofeos y permanecieron insepultas hasta 1969, cuando, a petición de sus familias, fueron finalmente enterradas, poniendo fin a uno de los capítulos más notables de la historia del cangaço en Brasil.
Foto das cabeças cortadas do bando de Lampião
Fotografía de las cabezas cortadas de la banda de Lampião.

5. La saga de Lampião: la historia del cangaço y sus contradicciones

Principales acontecimientos

  • 1898: nacimiento de Virgulino Ferreira da Silva, futuro Lampião, en Serra Talhada (Pernambuco).
  • 1915: comienza la rivalidad entre las familias Ferreira y José Saturnino.
  • 1920: muere el padre de Lampião, José Ferreira. Virgulino y sus hermanos se unieron al cangaço.
  • En 1922, Lampião asume el mando de la banda tras la marcha de Sinhô Pereira e inicia sus actividades de robo.
  • En 1926, recibe el grado simbólico de capitán de manos del Padre Cícero y es convocado para combatir a la Columna Prestes.
  • En 1927, sufrió un ataque frustrado a la ciudad de Mossoró, en Rio Grande do Norte, considerada una de sus mayores derrotas.
  • En 1929 conoce a Maria Bonita, que se convertirá en su compañera en el cangaço.
  • En 1930, Maria Bonita se une oficialmente a la banda, marcando la presencia femenina entre los cangaceiros.
  • 1932: nace Expedita, hija de Lampião y Maria Bonita.
  • En 1936, el cineasta Benjamin Abraão filma a Lampião y su banda, captando escenas poco frecuentes de la vida cotidiana de los cangaceiros.
  • 1938: Lampião, Maria Bonita y parte de su banda mueren en una emboscada en Grota do Angico (Sergipe).
Reportagens de jornais sobre a morte de Lampião
Reportajes periodísticos sobre la muerte de Lampião.

La historia de Lampião sigue fascinando y generando debate en torno a su figura, que unos retratan como un «héroe social» y otros como un simple «bandido».

El cangaço, como movimiento, fue un fenómeno vinculado a las condiciones sociales y políticas de la región nordeste, especialmente a las disputas de poder, la desigualdad social y la ausencia de un Estado centralizado.

6. Trucos cangaceiros: estrategias y técnicas para burlar al enemigo.

Aunque es inexacto clasificar a los cangaceiros como guerrilleros —ya que no tenían un propósito político definido—, es innegable que adoptaron tácticas típicas de guerrilla. Adaptados a la vida en la caatinga, se convirtieron en adversarios difíciles para la policía, especialmente para las unidades enviadas desde las ciudades con la misión de combatirlos en el sertão.

Delincuentes ágiles.

  • Ataques rápidos: una de las principales dificultades a la hora de enfrentarse a ellos era su preferencia por los ataques rápidos y feroces que sorprendían al enemigo. Además, no dudaban en huir cuando se veían acorralados. Esta retirada, a menudo interpretada como una muestra de cobardía, era en realidad una astuta estrategia de los cangaceiros que les permitía conservar su fuerza y seguir operando en un entorno hostil.

Tropa de Elite

  • Cuadrillas pequeñas: las cuadrillas siempre eran pequeñas, con un máximo de 10 o 15 hombres. Esto garantizaba la movilidad necesaria para llevar a cabo ataques por sorpresa y retirarse rápidamente en situaciones peligrosas.

La oscuridad de la noche

  • Viajes a pie: en lugar de viajar a caballo por caminos y senderos conocidos por la policía, recorrían largas distancias a pie, preferentemente de noche.
  • Sabotaje: para impedir la apertura de nuevas rutas de acceso al sertão, asesinaban a trabajadores en las obras de construcción de carreteras y vías férreas.

El equipo

  • Pertenencias colgantes: todas las pertenencias del cangaceiro se llevaban colgadas del cuerpo.
  • Almacenamiento secreto: como no podían llevar mucho equipaje, el dinero y la comida se colocaban en frascos enterrados en el suelo para recuperarlos más tarde.

Zorros del desierto.

  • «Ocultar huellas»: los cangaceiros eran maestros en ello.

Algunos de sus trucos eran:

  • Por ejemplo, llevaban las sandalias al revés, lo que hacía creer a la policía que iban en dirección contraria.
  • Caminar en fila india hacia atrás, pisando las mismas huellas y borrándolas con el follaje.
  • Saltar por encima de una losa, dando la impresión de desaparecer en el aire.

Peso muerto.

  • Prisioneros poco frecuentes: casi nunca tomaban prisioneros en combate, ya que esto dificultaba su capacidad para moverse con rapidez, excepto los abducidos. Tampoco retenían a compañeros heridos o con dificultades para moverse.

Resolución de conflictos en la banda

  • Para resolver los desacuerdos internos de la banda, Lampião planeaba siempre un gran ataque. Todos los miembros de la banda se unían contra el enemigo, dejando de lado sus diferencias.

Los infiltrados

  • Coiteiros: se llamaba coiteiro a quienes daban cobijo y escondite a los cangaceiros a cambio de dinero, protección armada o incluso miedo. Los coiteiros que traicionaban la confianza eran asesinados como ejemplo para los demás.

Rutas de escape

  • Zonas de acción: las principales zonas de acción de los cangaços estaban cerca de las fronteras estatales. En caso de persecución, podían cruzarlas para ponerse a salvo de los ataques de la policía local.

Fuego amigo y enemigo

  • Regla fundamental: durante el combate, en caso de retirada, nunca se dejaban armas al enemigo; en las victorias, se apoderaban de su arsenal.

7. El encuentro sorprendente: Padre Cícero y Lampião en Juazeiro do Norte.

La noche en que el Padre Cícero conversó con Lampião quedó marcada como un encuentro insólito entre dos de los mayores mitos de la historia del Nordeste.

Una tercera figura mitológica, Luís Carlos Prestes, comandante de la Columna Prestes, también desempeñó un papel en este encuentro. Desde el año anterior, este movimiento militar guerrillero recorría el interior del país enfrentándose a las tropas del presidente Artur Bernardes.

A medida que la Columna Revolucionaria avanzaba hacia el nordeste, el gobierno federal decidió convocar a los líderes políticos locales para que formaran sus propios ejércitos y combatieran a los rebeldes.

El general Góes Monteiro, jefe del estado mayor de las operaciones contra la Columna, reconoció que la idea de llamar a jagunços y cangaceiros partió de él.

En Ceará, el diputado Floro Bartolomeu, aliado político del padre Cícero, invitó oficialmente a la banda de Lampião a unirse al «Batallón Patriótico».

En febrero de 1926, el Padre Cícero intentó una solución pacífica enviando una carta a los revolucionarios instándoles a deponer las armas y ofreciéndoles refugio en Juazeiro do Norte y garantías legales de trato justo. Lourenço Moreira Lima, secretario de la Columna, dejó constancia en su diario de que el mensaje revelaba el sincero deseo del sacerdote de hacer las paces.

Sin embargo, la petición fue ignorada. Cuando Lampião llegó a Juazeiro do Norte el 4 de marzo, Floro Bartolomeu ya había viajado a Río de Janeiro, donde moriría.

Entonces, el Padre Cícero se enfrentó al reto de acoger al famoso bandido y llevar a cabo lo acordado.

Lampião y otros 49 cangaceiros ocuparon una casa cerca de la hacienda de Floro y se alojaron en Juazeiro do Norte, donde Virgulino lanzaba monedas a la gente desde la ventana.

Al amanecer, el padre Cícero se reunió con la banda e intentó convencer a Lampião de que abandonase el cangaço tras la campaña contra Prestes.

Para formalizar la situación, llamó al único funcionario federal disponible en la ciudad, el agrónomo Pedro de Albuquerque Uchoa, para que redactase un documento que garantizase el salvoconducto de la banda y la patente prometida.

Sin embargo, Lampião descubrió rápidamente que el documento no tenía valor legal, pero eso no le impidió firmarlo como «Capitán Virgulino».

Así, el cangaceiro consiguió dinero y armas suficientes para seguir su camino, luciendo ahora con orgullo el falso rango militar.

Uchoa justificó más tarde su participación en el episodio diciendo que firmaría cualquier cosa delante de Lampião: «Hasta la destitución del presidente de la República», dijo.

8. Bonnie y Clyde del Sertão.

El amor de Maria Bonita y Lampião causó una revolución en la vida cotidiana de los cangaceiros. Una campesina, Maria Gomes de Oliveira, conocida como Maria Déa, ablandó el corazón de piedra del rey de Cangaço. Separada de su marido, el zapatero José Miguel da Silva, fue la primera mujer en unirse al cangaço.

Antes que ella, otros mafiosos tenían esposas e hijos, pero ninguno se había atrevido a seguir a su compañero en la vida errante de la caatinga.

El primer encuentro entre Maria y Lampião tuvo lugar en 1929, en Malhada de Caiçara (Bahía), en casa de los padres de Maria, que entonces solo tenía 17 años y era sobrina de uno de los compinches de Virgulino. Al año siguiente, la joven abandonó a su familia para vivir con el hombre al que amaba.

Cuando el viejo amo de Lampião, Sinhô Pereira, recibió la noticia, se sorprendió. Nunca había permitido mujeres en su banda, pues creía que traerían discordia y celos. Sin embargo, tras la llegada de María en 1930, muchos cangaceiros siguieron su ejemplo.

En el cangaço, las mujeres no cocinaban ni lavaban la ropa y, como nadie era propietario de una casa, no tenían obligaciones domésticas. Las tareas de cocina y lavandería se encomendaban a los hombres, que se limitaban a hacer compañía a sus parejas.

Los niños nacidos eran entregados a los coiteiros para que los criaran. Lampião y Maria tuvieron una hija, Expedita, nacida en 1932. Sin embargo, el primogénito de la pareja nació muerto en 1930. La infidelidad se castigaba dentro de la concepción del honor en la caatinga: el cangaceiro Zé Baiano mató a su mujer, Lídia, al descubrir su traición, y Moita Brava asesinó a su compañera Lili por sus amores con la cabra Pó Corante.

La llegada de las mujeres coincidió con el periodo de decadencia del cangaço. Desde que Maria Bonita comenzó a acompañar a Lampião, la vida nómada del cangaceiro se hizo más estable, con períodos de descanso más largos, especialmente en Sergipe. La influencia de María en Lampião era evidente. El investigador pernambucano de Mello afirmó: «Lampião estaba muy cambiado. Su agresividad se diluyó en los brazos de Maria Déa».

Fue durante uno de estos momentos de respiro en el interior de Sergipe cuando Lampião fue sorprendido y asesinado en Grota do Angico, en 1938, tras un combate con las tropas del teniente José Bezerra. Se dice que cuando le cortaron la cabeza, María Bonita estaba herida, pero aún con vida.

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