Para poblar las islas desiertas del océano Atlántico descubiertas a lo largo del siglo XV, como Madeira, Porto Santo, Azores, Cabo Verde y Santo Tomé, Portugal adoptó el sistema de concedérselas a sus descubridores, a la nobleza o a otras personas capaces de explotarlas, en forma de capitanías hereditarias.

Aplicación en Brasil.
El mismo método de colonización se aplicó en Brasil en 1504, cuando don Manuel I donó la isla de São João (también conocida como da Quaresma), recién descubierta, al armador Fernão de Noronha, cuyo nombre, modernizado, acabó por designar al archipiélago situado a cincuenta leguas de la costa noreste del país.
Confirmación real (1522).
En 1522, el nuevo rey Juan III confirmó la donación «para que el donatario de la isla criara ganado y la explotara y aprovechara como le pareciera conveniente, obligándose a pagar el tributo de la cuarta parte y el diezmo».
Nueva confirmación y repoblación (1559-siglo XVII).
En 1559, durante la regencia de la reina Catalina, mientras Sebastián era menor de edad, la donación fue confirmada nuevamente a favor de otro Fernão de Noronha, nieto del primero.
Sin embargo, no hay constancia de que este donatario, al igual que su predecesor y sus sucesores, enviara colonos a la isla ni invirtiera capital en ella. Años después seguía desierta y no fue hasta el siglo XVII cuando aparecieron noticias sobre su escasa población.
Este post também está disponível em:
Português
English
Deutsch
Español
Français











